Me quedo realmente sorprendido ante la osadia con la cual Kc ejecutaba sus improvisaciones en sus conciertos. La alevosia con la que cada uno de los instrumentos desarrollaba su tesis musical en los temas.
La conjunción casi única de una manifestación artistica de la cual solo se podian hacer mención a los maestros del jazz.
Ayer volvi a deleitarme con una de esas improvisaciones,la que corresponde al Colectors "Live in Guliford" y cuyo titulo "All that glitters is not nail polish" he sido aun capaz de descifrar adecuadamente.
Posiblemente no sea la mejor de ellas, quizás otras la superen en intensidad pero frente a ella he podido explorar el camino que va del "caos" inicial al "sublime epitafio final". No logro encajar en mi mente que instinto llevaba a KC a desarrollar este tipo de improvisaciones. Sobretodo cuando la mayoria de grupos, sobretodo del progresivo, solo ejecutaban fielmente sus temas de estudio ante una audiencia previamente entregada de antemano. Busco entender, si Jordi me lo permite, de que punto de partida se materializa una idea, como se desarrolla y sobretodo como se culmina.
En este tema he hallado todos esos ingredientes. Unos minutos iniciales en los que un aparente caos se va formando con la bateria,bajo y violin. Cada uno de ellos desarrolla sus virtudes, se acoplan casi sin dificultad a la evolución del primer chasquido de bateria de Bruford y los intensos pitidos de Muir. Es la sensación de que se abre una brecha sobre el escenario, que cada instrumento es simiente de un nacimiento musical. Logran adquirir su espacio sin bajar la tremenda fuerza que todos ellos aportan. Lo sorprendente es que no hay asomo de la guitarra de Fripp.
Sin duda en ese caos latente su mirada se deja llevar por el sonido que fluye de sus colegas, los sigue uno a uno para poder encontrar el hueco adecuado en el que colocar su punteo. La guitarra parece que va aprendiendo de los complejos sonidos que aparecen. El tema se aventura en laberinticos pasajes desgarrando notas por doquier.
Es entonces cuando el caos parece despejarse lentamente y como alguien que aprende unas notas de guitarra flotan entre los demás instrumentos. Parece que desea crecer entre ellos, con notas espaciadas y poco definidas pero que se van amoldando poco a poco a la evolución del tema. Los segundos avnazan y algo de claridad trasluce cuando Fripp incrementa sus rasgueos.En un par de minutos excelentes la guitarra comienza a tomar el mando sabiendo que habia aprendido a reconocer el tema. Fripp la está educando porque desea que ella se manifieste de esa manera y no de otra. Da la sensación de que van pasando las clases de su niñez cuando la guitarra escondia sus secretos. En ese momento Fripp ya abandera un nuevo ritmo sobre la pieza y el resto reposan su impetu inicial para seguir la senda marcada.
Los ecos del caos se van disipando y escondiendo sus armas Fripp evoluciona en la educación de su guitarra. Ya se intuye el camino que se ha de seguir, la velocidad va en aumento, las notas caen una tras otra evocando sonidos similares pero dotándole de algo especial para esa ocasión. El sonido se hace preciso y bateria y bajo emergen de nuevo con fuerza para preseguir el aprendizaje.
Ya se va viendo la uz del tema , el nucleo central de lo que se desea expresar, la fuerza con la que se toca ya es la idónea para este tema y Fripp remueve su repertorio con nuevos gatillazos que te hacen sentir escalofrios. La guitarra ya ha aprendido rápido, no se intimida ante nuevas notas y sale todo el potencial que KC sabe generar en sus directos.
Cuando parece que no hay fin un descenso a la calma es adoptado por Crosss que con su violin ejecuta un par de minutos extraordinarios. La guitarra enmudece a la vez y se mantiene alerta para seguir aprendiendo.
Es a partir de ahi cuando desde la lejania surge un sonido desgarrador de la guitarra, parece pedir auxilio pero se nota que se acerca a los demás instrumentos.El violin le marca el camino lentamente y Fripp educa sus cuerdas para que convierta el caos en sutileza. Su sonido es devastador y va creciendo lentamente extrayendo sonidos sobrecogedores. Los demás van aportando su punto de vista y se incorporan uno a uno. Fripp ya va lanzado , como es su costumbre, y empieza a enseñar las notas que derivarán en el estallido final. Creo que todos los trastes de su guitarra colaboran en su ejecución y el crescendo es de los más intensos que he vivido con Kc- la guitarra va siendo educada, va siendo estudiada para ofrecer unos minutos que te permiten observar la grandeza de esa improvisación. Al filo del minuto 23 se desarrola una autentica joya musical capaz de hacer saltar de un brinco de tu cómodo sofá y alardear de técnica moviendo los dedos al aire.
José Luís Sola
|