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Una
vez más la integridad musical, llena de improvisaciones
se manifiesta nuevamente en este intento de alcanzar cotas de
experimentación pocas veces logradas. Escuchando detenidamente
los temas logro entender lo que es la integridad que aporta los
componentes de King Crimson en estas aventuras musicales que
sólo ellos son capaces de plasmar. Son tantos los matices
que logro descubrir que uno se siente apabullado ante tanta capacidad
para expresar música. Desde los soundscapes, pasando por
unas percusiones admirables, el juego contundente del bajo, todo
ello al ritmo implacable que ejerce Fripp nos demuestra una vez
más lo que cuatro genios pueden desarrollar en un escenario.
Lejos de la cacofonía que ejercen en “Thakatrakt”,
estos nueve temas nos evocan sensaciones que, alejándose
de la línea marcada por King Crinsom, ayudan a descubrir
nuevas sendas en el infinito mundo que nos marcan. Sin duda en
el panorama musical, pocas veces uno se enfrenta al noble reto
de sentir la música como parte innata del alma humana.
Tras la audición llega la calma, permanece la tensión
y nos emplaza a buscar nuevas sensaciones en otras improvisaciones. ¿A
que terreno aún nos tendrán que encaminar King
Crimson? En esta tesitura estamos todos ansiosos. Son 60 minutos
de auténtica creación musical.
Relajaos y dejaros
llevar por estos sonidos.
José
Luís Sola
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